A Kindness Goes the Distance in Helping Silvia Recover

A Kindness Goes the Distance in Helping Silvia Recover

My name is Silvia S. Romero Landeros.
Everything happened on February 24 of this year, a car accident damaged my life and the life of my children was a total change in the family. I was in a bed for two weeks, a month and a half in the hospital and many surgeries were done to me. When I woke up it was terrible. I did not understand what had happened, why it happened to me, that was my question,

The days passed and I was not able to speak and walk. I was in an exasperating situation, when a friend came to visit me at the hospital, I remember that I wrote to her on a piece of paper that I felt bad about my situation and asked her if she would know someone who would pray for me. She replay to me that she knew Hilda Reyes, who belongs to the Women’s Ministry from Seventh Day Adventist Church.

The next day, a group of women came to visit me at the hospital, they prayed for me and told me about the love of God, about Job’s story and especially about God’s purposes. My mind and my heart were filled with that wonderful faith that we all must have. I understood that everything comes for some reason. God is not wrong. I felt so much better, I know He did a miracle in my life and gave me another chance. I have the faith and the certainty that He would lift me up, strengthen me and I have always said everything I can in Christ that strengthens me.

Thanks to all the people who have helped me, especially the Central Seventh-day Adventist Church who has never left me since that time, they are always there for what I need. Thanks with all my heart.

Submitted by: Noemí Miranda
Hispanic Women’s Ministry


Español

Mi nombre es Silvia S. Romero Landeros. Todo paso en Febrero 24 de este año, un accidente de carro daño mi vida. La vida de mis hijos fue un cambio total en la familia. Estuve dos semanas enl una cama, inducida un mes y medio en el hospital, fueron bastantes cirugías que me hicieron. Cuando desperté de la cama fue algo terrible. No entendía lo que había pasado, el porque me sucedió a mi, esa era mi pregunta, porque pasaron los días y yo con la angustia de no hablar, de no tener voz y de no caminar. Estaba en una situación desesperante, cuando llego una amiga a visitarme al hospital, recuerdo que le escribí en un papel que me sentía mal y si sabia de alguien que hiciera oración por mi, entonces ella conocía a Hilda, quien pertenece al Ministerio de damas de la Iglesia Adventista.

El siguiente día, el Grupo de Mujeres fue a visitarme al hospital, oraron por mi, me hablaron de Dios, de la historia de Job y especialmente de los propósitos de Dios. Mi mente y mi corazón se llenaron de esa fe maravillosa que todos debemos de tener. Entendí que todo viene por alguna razón. Dios no se equivoca. Me sentí mucho mejor, se que El hizo un milagro en mi vida y me dio otra oportunidad. Tengo la fe y la certeza que de que El me levantara, me fortalecerá y siempre he dicho todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Gracias a todas las personas que me han ayudado, especialmente a la Iglesia Central Hispana Adventista del Séptimo Día que nunca me han dejado desde aquel momento, siempre están allí para lo que necesite. Gracias de todo corazón.

Submitted by: Noemí Miranda
Hispanic Women’s Ministry